Agosto 20, 2019

En términos generales, se considera que la salud animal se refiere a la ausencia de enfermedades y lesiones, mientras que el bienestar animal abarca tanto la salud física como la mental. Los dos términos son a menudo tratados incorrectamente como sinónimos: la enfermedad es casi siempre una causa de falta de bienestar, pero su ausencia es una garantía necesaria pero no suficiente de un buen bienestar.

Los animales pueden estar en buen estado de salud física y sin embargo experimentan un deficiente bienestar. Esto puede ser debido a una falla para satisfacer las necesidades mentales conduciendo a un comportamiento anormal, por ejemplo el comportamiento estereotipado en la cerda gestante mantenida en un puesto, un sistema que es ilegal en el Reino Unido.

También hay circunstancias en las que el bienestar de los animales no tiene relación con la productividad ni con la salud, por ejemplo, durante el aturdimiento y el sacrificio.

 

El Concejo de Bienestar Animal (FAWC) de Gran Bretaña, considera que el bienestar también se puede inferir del sistema de producción, animales atados o en jaulas no pueden llevar a cabo un comportamiento normal, debería ser automáticamente un motivo de preocupación, independientemente de la productividad.

Los pequeños compartimientos para cerdas gestantes, las jaulas para terneros y jaulas para gallinas ponedoras son indicativos de esta preocupación.

 

La agenda establecida por el Comité Brambell en 1965 declaró que el bienestar animal debe ser evaluado utilizando evidencia científica, teniendo en cuenta la sensibilidad de los animales según lo indicado por su estructura, función y  comportamiento, y que esto debe ocurrir a través de Investigación en medicina veterinaria, fisiología del estrés, y ciencia del comportamiento animal.

El comité Brambell ha direccionado el pensamiento de los científicos del bienestar animal durante más de cinco décadas, teniendo como fundamento el funcionamiento biológico, al estado afectivo y marcos conceptuales de vida natural (Hemsworth et al, 2015).

 

Adicionalmente, el pensamiento científico sobre el bienestar animal ha sido influenciado por opiniones de la sociedad sobre lo que constituye formas de tratar los animales aceptables e inaceptables, puntos de vista que reflejaban valores éticos, sociales, culturales, religiosos y económicos, entre otros (Green and Mellor, 2011).

En Europa, el Bienestar Animal es utilizado como parámetro de certificación de la calidad del producto pecuario.

 

La importancia del bienestar animal varía entre países o regiones. Por ejemplo, la alta conciencia de consumidores europeos en materia de bienestar animal, ha dado lugar a normas de bienestar del ganado. 

En contraste, los consumidores asiáticos muestran poco o ningún interés en los animales.

El bienestar, sobre todo el de los animales de producción (Renggaman, et al 2015).

 

INDICADORES DE BIENESTAR ANIMAL

Como lo enuncia Manteca, el bienestar de los animales puede valorarse mediante el uso de indicadores, es decir, de variables que pueden medirse de forma objetiva.

Pero en razón al carácter multidimensional, no hay un indicador que sea suficiente por si solo para valorar el bienestar de un animal o grupo de animales.

 

Idealmente, los indicadores de bienestar deberían cumplir los siguientes requisitos:

  • Deberían ser válidos, es decir, deberían medir realmente el bienestar de los animales.  La validez de un indicador se evalúa mediante la opinión de los expertos o, preferiblemente, mediante investigaciones en las que se compara dicho indicador con una medida independiente de bienestar.
  • Deberían mostrar una alta correlación entre observadores.  Esto significa que dos observadores debidamente entrenados que midieran un indicador al mismo tiempo pero de forma independiente deberían obtener un resultado muy similar.
  • Deberían mostrar una alta correlación entre las observaciones de un mismo observador; es decir, si un observador midiera el mismo indicador en dos ocasiones diferentes sin que se haya producido ningún cambio en los animales ni en su entorno deberían obtener el mismo resultado.
  • Los indicadores deberían ser prácticos e, idealmente, poco o nada invasivos para los animales.
  • En caso de que indicadores sean influidos por la hora, o la época del año (estaciones), deberían realizarse en varios momentos y estaciones (Manteca, 2015).

 

TIPOS DE INDICADORES DEL BIENESTAR ANIMAL

Existen dos grandes grupos: indicadores del animal e indicadores del ambiente. Tradicionalmente se han utilizado con mayor frecuencia los indicadores de ambiente debido a que es más fácil medirlos, por ejemplo: espacio, temperatura, tipo de suelo, etc.

La medición de indicadores del animal requiere de una formación específica y demandan más tiempo y una inversión económica mayor.

 

Manteca, describe Los indicadores del animal agrupándolos en cuatro categorías principales:

  • Indicadores relacionados con el comportamiento de los animales: como ejemplo estereotipias, apatía, pica, cambios en la expresión de la conducta agresiva, cambios en la frecuencia de conductas afiliativas, cambios en consumo de alimento, entre otros
  • Indicadores relacionados con el aspecto de los animales: como por ejemplo, condición corporal, postura, estado de pelo o plumas, entre otros.
  • Indicadores fisiológicos: concentración de cortisol o corticosterona  en  plasma, saliva, pelo, concentración de oxitocina en orina, entre otros.
  • Indicadores obtenidos a partir de registros como prevalencia e incidencia de enfermedades, y en animales de zoológico se sumaría la esperanza de vida.

 

La interpretación de resultados, deben realizarse con la validez necesaria, ejemplos que nos da Damián y Ungerfeld (2012), en relación a los indicadores de estrés utilizados para evaluar el bienestar animal no están libres de algunos problemas, hay que considerar que se producen aumentos en la concentración de cortisol durante el ejercicio, el cortejo, y la cópula, sin ser estas situaciones consideradas peligrosas, desagradables o que pongan en riesgo el bienestar animal.

A su vez, el cortisol es básicamente un indicador de estrés agudo, pero dado que un aumento en la concentración plasmática de cortisol no siempre implica que el animal encuentre en una situación de pobre de bienestar, y a su vez, la ausencia de cambios en la concentración plasmática de cortisol tampoco asegura que un animal esté libre de estrés. En base a estos ejemplos se evidencia la dificultad en la interpretación de los indicadores usados para evaluar el estrés y el bienestar animal.

 

Para evaluar algunos indicadores, como los sanguíneos, el propio método de obtener la muestra de sangre es invasivo y puede generar una respuesta de estrés en los animales.

Si bien, muchos de los indicadores sanguíneos aportan buena información, en general son poco prácticos para usar a nivel de campo, además de que los costos de las mediciones pueden ser una limitante a su utilización práctica.

 

Si bien la información de bienestar animal que brinda cada indicador es diferente, algunos indicadores de comportamiento, como el registro y análisis de las vocalizaciones, son interesantes en determinados tipos de estrés dado su bajo costo y su fácil utilización.

Los indicadores productivos también deben ser tomados con cautela, ya que pueden existir altos niveles de producción y bajo nivel de bienestar animal, o a la inversa.

 

PROTOCOLOS DE EVALUACION DEL BIENESTAR ANIMAL


El concepto de las "cinco libertades" es un método de evaluación del bienestar animal en el que se mide la "libertad" de un animal frente a problemas como el hambre y el dolor (Informe Brambell, 1965). Esto fue útil después de su creación como guía general; sin embargo para especies donde ahora hay información precisa sobre las necesidades de los animales, es mejor considerar las necesidades en lugar de las libertades(Brando et al, 2018).

 

Debido a que las cinco libertades se enfocaban en lo negativo, David Mellor propuso el principio de los cinco dominios, en el que se consideraban los primeros cuatro dominios (nutrición, alojamiento, estado sanitario, comportamiento), de estos se desprenden resultados positivos y negativos, de la combinación de estos surge el quinto dominio que son los estados afectivos.

Recientemente, la atención ha sido dada al concepto de calidad de vida (QoL), que hace referencia al balance de emociones positivas y negativas que un individuo experimenta a lo largo de su vida o de un periodo de tiempo prolongado.

El origen del pensamiento de la calidad de vida en la ciencia del bienestar animal nace de la idea de la calidad de vida humana (Green & Mellor, 2011)

 

Los términos “calidad de vida” y bienestar se utilizan en ocasiones como sinónimos, especialmente cuando se considera el bienestar a largo plazo. Así pues, cuando se evalúa la calidad de vida de un animal, lo importante no es el ambiente en el que se encuentra ni tampoco lo que ocurre, sino la manera en que el animal lo percibe y las emociones que derivan de dicha percepción (Manteca, 2015).

Con el objeto proporcionar información confiable y estandarizada a consumidores y organizaciones europeas, en cuanto a las condiciones de bienestar dentro de las cuales los animales son mantenidos, de  forma objetiva y científica, se crearon los protocolos Welfare Quality® que consideran 3 especies de granja:  vacunos, aves y porcinos (Temple et al, 2011).

 

Hay que considerar que las condiciones tropicales difieren de las europeas, especialmente del norte de Europa donde fueron elaborados los protocolos Welfare Quality®.  

Hernández et al (2017) en un estudio realizado en México encontraron que en el 47% de las fincas evaluadas, los bovinos estaban por debajo de niveles aceptables de nutrición.

 

 

 

Principios, criterios y ejemplos de indicadores de los protocolos de evaluación del Bienestar Welfare Quality®

PRINCIPIOS

 

CRITERIOS

EJEMPLOS DE INDICADORES

 

Buena alimentación

 

Ausencia de hambre prolongada

Condición corporal de los animales

Ausencia de sed prolongada

Número, tamaño y funcionamiento de los bebederos.

 

Buen alojamiento

 

 

Confort en el descanso

Limpieza en el pelaje o en las plumas

Confort térmico

 

Porcentaje de animales que jadean

Facilidad de movimiento

Espacio disponible

 

 

Buena salud

 

 

Ausencia de enfermedades

Porcentaje de animales con diarrea; mortalidad

Ausencia de lesiones

Porcentaje de animales con cojeras o enfermedades de la piel

Ausencia de dolor causado por prácticas de manejo

Uso de anestesia o analgesia cuando se realizan prácticas dolorosas

 

 

Comportamiento apropiado

 

 

 

 

Expresión del comportamiento social

Frecuencia de conductas agresivas y de conductas afiliativas

Expresión de otros comportamientos

 

Relación humano-animal

 

Distancia de huida

Estado emocional positivo

Valoración cualitativa de la conducta

 

(Tomado de Manteca, 2015).

 

La evaluación de los estados afectivos en los animales es un factor crítico, en años recientes una variedad de enfoques se han aplicado para abordar esta.

 

La evaluación de la conducta cualitativa (QBA o Qualitative behavioural Assessment) desarrollada por la Dra. Françoise Wemelsfielder, es uno de esos métodos.  QBA,  enfoca todo el animal, y las personas observadoras  pueden integrar detalles del comportamiento percibido y señales para el juzgamiento de la expresión del comportamiento de un animal.

 

Los observadores utilizan descriptores (por ejemplo, relajados, ansiosos) que reflejan el estado afectivo (emocional). Numerosos estudios en cerdos y otras especies han demostrado que Los datos generados a partir de tales observaciones son confiables

(Rutherford et al, 2012). Sin embargo, las caracterizaciones cualitativas de la expresión animal han sido descartadas por algunos investigadores considerándolas antropomórficas y no científicas (Andreasen et al, 2013).

 

A pesar de los desafíos asociados, la necesidad de idear un medio para evaluar el componente emocional del comportamiento equino es indispensable. Como lo enuncia Hall et al, (2018), “es muy importante la evaluación del bienestar equino a corto plazo  y la identificación de situaciones que inducen miedo ayudará a disminuir el riesgo a las personas y mejorar el aprendizaje equino.

A más largo plazo, la identificación del estado emocional informará las mejoras en el manejo y formación de equinos, y en consecuencia su bienestar”.

 

En Alemania, Czycholl et al (2019), realizaron una evaluación de bienestar en equinos,  si bien  encontraron buena confiabilidad entre observadores, manifiestan los investigadores que se necesitan más estudios para mejorar los descriptores.

 

CONCLUSIONES

Los protocolos Welfare Quality® solo están desarrollados para tres especies de animales de granja, estos protocolos los podemos encontrar en internet.

 

Claro está, como lo es en todos los seres vivos debemos de considerar que fueron creados para animales bajo condiciones europeas y exigen además una preparación y certificación especial para poder ser evaluador de los mismos.

La evaluación cualitativa de la conducta (QBA), ha sido aplicada no solo a las especies de producción, sino también a los equinos, caninos y algunos animales de zoológico.

 

Aunque no faltan contradictores de esta metodología, las investigaciones más recientes la utilizan y avalan, manifestando que los datos obtenidos son confiables y repetibles.

La metodología QBA, se ha utilizado para complementar los protocolos Welfare Quality®.

 

Para el caso de Latinoamérica, se necesita de  procesos de investigación que ayuden a generar protocolos de bienestar animal ajustado a las condiciones ambientales, de manejo y razas, entre otras variables.

 

Alguna gente habla a los animales. No muchos los escuchan. Ese es el problema »

.-A.A. Milne.

 

 

CARLOS ARTURO GAITAN CASTAÑEDA

MVZ. Etólogo clínico

 

BIBLIOGRAFIA

  • ANDREASEN, S. N., WEMELSFELDER, F., SANDØE, P., & FORKMAN, B. (2013). The correlation of Qualitative Behavior Assessments with Welfare Quality® protocol outcomes in on-farm welfare assessment of dairy cattle. Applied animal behaviour science143(1), 9-17.
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Carlos Arturo Gaitán Castañeda, MVZ - Master en Etología Clínica, Universidad Autónoma de Barcelona.

Actualmente realizo práctica privada como etólogo clínico, principalmente en caninos y felinos, rama de las ciencias biológicas que me apasiona y de la cual quiero seguir profundizando para contribuir a mejorar la relación del ser humano con los animales.


En 1988, obtuve título como Médico Veterinario Zootecnista en la Universidad del Tolima, y en ese mismo año me vinculé con la Policía Nacional, manejando en varios departamentos donde laboré, las unidades de remonta y veterinaria (equinos y caninos), logrando el  grado de Teniente Coronel.  Durante mi permanencia en esta importante institución realice estudios de especialización en mercadeo agropecuario en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y en seguridad pública en el Centro de Estudios superiores de la Policía Nacional.


Posterior a mí retiro de la Policía Nacional, viaje gracias a Dios, a Barcelona, para cumplir con uno de mis sueños, estudiar la Maestría de Etología Clínica en la Universidad Autónoma de dicha ciudad.

Deseo profundamente poder aprender de médicos veterinarios,  zootecnistas, biólogos, educadores-entrenadores de animales y propietarios, y al mismo tiempo compartir con ellos la información necesaria para que entre todos podamos mejorar el bienestar de los animales y con esto contribuyamos a lograr un mejor país.


 

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